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lunes, 6 de abril de 2009

Un minuto en paz. 2da parte

Se detuvo absorto en sus pensamientos, saco sus manos de los guantes desgastados de cuero para acercárselas a su rostro… las olfateo profundamente y después lamió sus dedos lentamente… un sabor metálico y gangrenado le recorrió la lengua terminando hasta la mas recóndita víscera de su estomago ¿En verdad será un sueño? Se preguntó, preparando su cuerno de chivo.

De pronto las imágenes llegaron a su cabeza, una mujer implorando piedad, arrodillada sobre la duela del ático, el con un dolor en la cabeza que podía llevar a la locura a cualquiera. El primer golpe directo en la cabeza salpicando de sangre sus rodillas y parte de la pared, el segundo golpe desquebrajándole los dientes y el eco de sus palabras horas antes…

– No te gustaría estar ni un minuto dentro de mi cabeza…-
- ¿En realidad lo crees? A mi me pareces una persona encantadora
- Je,je,je, si estuvieras un minuto dentro de mi cabeza, sabrías muchas cosas de mi y entonces tendría que matarte
- Que bobo eres, con esa cara tan dulce no podrías matar ni una mosca, me gusta que seas tan imaginativo con tal de impresionar una mujer

Así siguieron hablando por horas en lo que llegaba el autobús que se había retrazado y ninguno de los del pueblo que sentados en la parada sabían por que. Ellos fueron los únicos en tomar la decisión de llegar a sus respectivos destinos caminando y así andaron lentamente, disfrutando del atardecer y la brisa del bosque en sus rostros. Él de vez en cuando se perdía por instantes recordando esos seis años de golpizas, de violaciones, de miserias y ultrajes, de su maldita soledad y la indiferencia del mundo ante su vida, tan solo era un asqueroso criminal refundiéndose en una pútrida cárcel, por haber cometido el estúpido error de atropellar al perro de la esposa del gobernador, un culpable inocente, peligro de la sociedad por conducir ebrio cuando era abstemio.

Casi para llegar al rancho club, ella se acerco lentamente a el y en tono burlón le pregunto

- ¿Entonces qué? ¿Un minuto en tu cabeza seria peligroso?
- Correcto
- ¿Y por que?
- Por que sabrías que estoy a dos pasos de llegar a mi cabaña tomar mi cuerno de chivo y matar a algunos viajeros libertinos que andan por aquí.
- Ja,ja,ja y como los vas a matar
- Ya te lo dije, con mi Kalashnikov
- No te creo, a ver quiero verla



Entraron a la cabaña, se quito su jacket, saco una gran caja pesada que contenía una ametralladora y balas, sorprendida ella intento huir pero él la tomo por el pelo tirándola al suelo, ella empezó a gritar y a jalonear de sus ropas, en su intento por levantarse, de rodillas suplico ¿Por qué suplico? Ni ella misma lo sabia, si no hubiera intentado salir, si no hubiera gritado nada le hubiera pasado, pero ya era demasiado tarde, de esta suerte, con la cacha de la metralleta le dio el primer el golpe, el resto fueron puñetazos, el hambre de rabia y de resentimiento hicieron que la mordiera y desgarrara la piel de su rostro con sus mismos dientes, que sus manos desprendieran la piel de sus senos clavándole una y otra vez las uñas extirpándole las entrañas, la brisa del bosque se llenaba de un trastornado sabor de humedad y sangre, cansado tomo el pasamontañas y le cubrió el rostro que aún seguía con una mueca de ¿Por qué?

Se lo dijo; no te gustaría estar un minuto en mi cabeza, por que un solo un minuto es suficiente para entrar al salón principal, solo un minuto es suficiente para descargar 600 balas, 10 por segundo, un segundo para ver sus rostros llenos de angustia, de confusión, preguntado también ellos por que… un minuto para pasar por encima de todos esos cuerpos y darle el tiro de gracia a cada uno explotando sus sesos para pisarlos con sus botas escuchando como crujen en cada pisada y dejar grabado el símbolo de sus botas en los espacios limpios del suelo del salón en la huida, ver sus ojos desorbitados con la venas fracturadas, sus muecas atemorizadas y retorcidas, sus asquerosos cuerpos batidos unos con otros, sus cabelleras despeinadas con restos de su nula sustancia gris escurriendo por los oídos.

Solo bastarían cuatro minutos para acabar con dos mil quinientas municiones, para destrozar sus cuerpos e inundar de sangre y entrañas el salón, ¿Qué eran cuatro minutos en comparación de 6 malditos años de golpizas, de violaciones, de miserias, de soledad? ¿Qué era un minuto entre la pesadilla y la hiperrealidad de un cabeceo cuando duermes en la parada del autobús? ¿Qué era un minuto entre su muerte y una masacre en la asamblea de legislación? ¿Qué es un minuto entre la frustracion y la venganza? ¿Qué era un minuto entre la vida de un perro y un hombre? ¿Qué era un minuto entre los sueños y la locura…?

By Asrham Rayuek

lunes, 23 de marzo de 2009

Germinal del Exilio




Maldecidos y sordos los que se quedaron en los desiertos de la fatalidad esperando un quimérico final; tontos inocentes creyentes de un paraíso que no les pertenecía. Decadentes ciegos que en sus amenazas hicieron brotar de sus rostros los ojos que se extraviaron en el vacío envenenado de la tristeza.

¡Malditos ojos que dejaron de ver el mundo y sus horrores, Malditos ojos que dejaron de ver el mundo y sus amores!

Ruido, demasiado ruido, gritos al final de este crepúsculo donde se lamenta la tierra que esta pariendo un exilio ¡El exilio de mi voz que ya no habla por mi ni por ti! Escúchala gemir de dolor y déjala cargar su cruz de penas mientras las sogas de sus espantos la sostienen en la soledad y sus desilusiones provocan que se aferre a su oscuridad. ¡Oh dolor se me han acabado los perdones!

Nace germinal del exilio, caminos indefinidos que nos llevan ante la presencia de los desprecios, de los espantos, marcando el tiempo lento que excita el hambre de su fuego lúbrico ahogándose bajo los humos de mi hoguera indómita ¡Protégeme entre tus pechos! Esta noche debo reencarnar, para que no lloren las noches y mucho menos se nos retuerzan los corazones en melancolía.

Persigamos la distancia que nos aleja de esta pútrida realidad enredándose con la vida cuando la muerte nos espera. Juguemos con el abismo de nuestras pasiones arrastrando nuestros sueños que se ahogan en fracasos. Por primera vez yo soy la que me voy, levantando la mano sobre los infiernos para decir adiós y no regresar jamás, tal y como tu no pudiste hacerlo.

Esto es germinal del exilio, vehemente súplica para encontrarse con los instantes libertinos de sus resentimientos, de sus pesadillas, hurtándose el espacio para respirar dentro de sus labios expandiendo la luz de su prisma celular en cada falaz caricia.

Y todo queda en nada, totalmente en el vacío donde buscamos el exilio para encontrar lo que amamos y nos ha abandonado y que tampoco estará en el allá, tan solo es partir o partirse la madre quedándose. Germinal del exilio es ese segundo por donde se asoma nuestra realidad gritando que tan imbéciles somos pretendiendo escapar por el resto de nuestras vidas, es solo un segundo de brutal realidad.

Germinal del exilio es ese lastimero canto lleno de angustia que en sus coros nos traen dolor y recuerdos amargos, es la evolución del lamento sobre nuestras espaldas siendo la carga lo que nos orilla a arrastrarnos sobre nuestros vicios. Arena caliente de sus incongruencias que quema el rezo desesperado para que no se detenga tu camino lacerado. Es acostarla a tu lado y no poder definir su aroma, no poder detenerla y mucho menos pedirle armonía.

¡Malditos sean todos los demonios que he conjurado por que ninguno ha sabido explicar tu aroma ni la cicatriz que se enreda en tu rostro! Germinal del exilio es este estúpido balbuceo entre el sonido y el silencio para confesarte que la rabia de mi exilio elegido es no poseerte.

Germinal del exilio es un reducto de purificación del desalojo de sentimientos y sensaciones en el aleteo de mariposas azules gigantes que jamás despertaran tus sueños, es el dolor entre lunas gigantes tatuadas en un vientre iluminando el aroma del abandono.